jueves, 13 de diciembre de 2012

Carta abierta por Florencia Penacchi del 19 de marzo de 2011


"Recuperar a Florencia no es prender una vela, recuperarla, para nosotras, es recuperarla en el día a día".
16 de marzo del 2011
Dicen que salió de su casa, en el barrio de Palermo de la Capital Federal, rumbo a Plaza Serrano. Dicen que llevaba lo puesto y nada más, como quien sale a hacer los mandados. Dicen que dicen, dicen y no hacen nada.
En el 2005 el país venía de sobreponerse a una crisis devastadora, que había hecho estragos en las capas medias y bajas de la sociedad argentina. Veníamos de la década del 90, infame década del menemato, en la que la socavación de los valores había cundido de tal manera que proliferaron las formas más degradantes de mercantilización.
La obscenidad del libre mercado copa todas los ámbitos de la vida de las personas y la mercantilización de los cuerpos –que ya no era novedad- abre su local comercial y lo publicita con marquesinas de colores bajo el amparo del Estado, funcionarios vestidos de Versace en oferta al mejor postor, dispuestos a entregarlas a TODAS y festejar con pizza y Champagne.
Todo ese tiempo fue más que suficiente para asentar de manera organizada estas degradantes formas de comercialización, un Estado a disposición, una sociedad receptiva y por sobre todo un mercado mundial que se abría. Redes de trata de mujeres, niñas y niños, redes de explotación de trabajadoras y trabajadores esclavos, venta de órganos, venta de niñas y niños, narcotráfico y venta de armas, para nombrar sólo algunas de las redes delictivas que se establecen hasta visibilizarse al amparo de un Estado mayoritariamente corrupto.
El 2005 era hijo de un matrimonio “malavenido” entre un Estado en descomposición y una promesa de reconstitución del mismo.
Aún suturando esta herida coronada por la crisis de 2001, empezaba Flor el año con proyectos personales, que en su microcosmos, daba cuenta de querer sanar esa herida, abandonar viejos hábitos, retomar con más convicción la carrera, comprometerse políticamente, a terminar con el ombliguismo individual y reconocerse como parte de un todo y a comprender que las injusticias sociales podían y debían combatirse entre muchos otros proyectos.
Me acuerdo que por febrero de ese año nos encontramos en el anexo del Congreso de la Nación, en un foro en defensa de la educación pública y recorrimos el edificio, buscando una cocina para calentar el agua. Me alegré entonces de verla activando, como siempre cuando le gustaba lo que hacía, me contó con entusiasmo su participación en una agrupación universitaria y me alegré en lo más íntimo de que nos reencuentre algo tan humano. Florencia venía de algunos desordenes típicos de esta adolescencia tardía que se nos impuso, sobre todo, por la falta de trabajo y de proyectos en las que nos dejaba el neoliberalismo. Florencia, Cecilia, Silvina, Lilén, Leonora, Lucrecia, Agustina, Tato, El galle etc. veníamos de ese desorden. Y más por separado que en conjunto nos pusimos a encontrarle soluciones. Florencia y Lilén empezaron a trabajar en el Estado como pasantes de la facultad. Ya no estaba en las mismas condiciones, sabía lo que quería y sabía a dónde tenía que ir.
El 16 de marzo del 2005, tenía 25 años y había empezado a saldar sus propias deudas.
Seis años después solo quedan los recuerdos, y los testimonios de quienes compartimos con ella. Aún hoy, está latente la tensión entre el Estado decadente y su recomposición, y Florencia lo refleja en un presente inhóspito, oscuro y un recuerdo congelado.
Recuperar a Florencia no es prender una vela y tener esperanza, recuperar a Florencia, para nosotras, es recuperarla en el día a día. Florencia nos iguala en la diferencia porque Florencia somos todas.
Hoy Florencia es banderas que encabezan marchas, es carteles y consignas, pero también Florencia es presente que nos motoriza, signo de lucha y compañera de lucha en la recuperación de los valores colectivos para ponerle fin a esta carrera de atropellos sobre la vida.
Lilén Díaz DNI 27323596
Cecilia Lucía Cavilla DNI 28485233
Silvina Bergmann DNI 28485777

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Clara Anahí MARIANI, nacida el 12 de agosto de 1976, desaparecida el 24 de noviembre de 1976.

Clara Anahí MARIANI


Nacida el 12 de agosto de 1976
Desaparecida el 24 de noviembre de 1976

Madre: Diana TERUGGI
Padre: Daniel MARIANI

El 24 de noviembre de 1976, fuerzas policiales y del Ejército atacaron la casa de sus padres en la ciudad de La Plata. Allí fue asesinada Diana y secuestrada Clara Anahí, quien continúa desaparecida. El padre de la niña fue asesinado en La Plata, el 1º de agosto de 1977.


http://conadi.jus.gov.ar/gsdl/cgi-bin/library?e=d-000-00---0fotos--00-0-0-0prompt-10---4------0-1l--1-es-50---20-about---00001-001-1-0utfZz-8-0&a=d&c=fotos&cl=CL1.13&d=HASH01e464eeb883b24237a9cf8a

Financiamiento

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Gustavo Saladino

D.N.I.16.453.320

Hijo de desaparecido y asesinado.
Héroe de la Resistencia Antifascista contra el genocidio cultural del menemismo.
Objetor de conciencia al Servicio Militar Obligatorio hasta su desaparición definitiva lo que me valió verme impedido de ejercer mi derecho cívico al voto entre 1983 y 1995.
Despedido del Estado en 1989 por ser hijo de desaparecido.
Denunciante contra los genocidas ante la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) en 1984.
Co-Denunciante y querellante contra los genocidas de la Fuerza Aérea Argentina y de otras fuerzas de seguridad en la Causa Penal por delitos de lesa humanidad y genocidio Nº 7.273/06 en el área de la Subzona 16, entre muchas otras Causas.
Denunciante en 2011 ante la Justicia Federal argentina del gobierno norteamericano cómplice de los genocidas civiles y militares que desaparecieron y asesinaron a mi padre en 1978.
El primero en el mundo entero, como activista de derechos humanos, en accionar penalmente contra el oligopolio estadounidense destructor de memoria argentina "Google, Inc.", entre otros hechos, por perseguir y espiar ilegalmente ciudadanos dentro de su plataforma "You Tube".
Denunciante de hechos de corrupción de la era "kirchnerista".

Jésica y Cielo (me falta Verónica Fiorito y cartón lleno).

Jésica y Cielo (me falta Verónica Fiorito y cartón lleno).
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