domingo, 18 de diciembre de 2011

La fosa con las víctimas de Bussi


Año 4. Edición número 187. Domingo 18 de diciembre de 2011


Desaparecidos-aparecidos. Antropólogos forenses trabajan en el ex arsenal Miguel De Azcuénaga.

Otras notas

  • Hay novedades en las causas Pozo de Vargas y Arsenal de Azcuénaga, de San Miguel de Tucumán. Hace unos días el juez de la causa, Mario Rancedo, elevó un informe que reconoce al Pozo de Vargas como la primera fosa común clandestina del país vinculada al terrorismo de Estado. Marta Rondoletto, una de las querellantes, ha perdido a su familia entera durante la dictadura militar y supone que los restos de su hermana están en ese lugar.
  • El Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf) halló una fosa común con un número indeterminado de restos humanos, posiblemente víctimas del terrorismo de Estado, en un predio del Ejército, a unos 50 kilómetros de Santa Fe. Fue luego de dos años de trabajo de los antropólogos y en el marco de una causa judicial. Por el momento se identificaron seis cadáveres, que mostraban indicios de impactos de bala. La investigación se efectuó en un predio que abarcó unas 100 hectáreas. Los restos fueron hallados el 9 de junio en una fosa común y estaban cubiertos con cal, con una evidencia balística.
  • No existe en la historia de la Humanidad un solo pueblo que no haya honrado a sus muertos, ya sea en la ejecución de rituales mortuorios o en el resguardo de los cuerpos en sitios de memoria. En Grecia y Roma el entierro era un tema profundamente sagrado, por nombrar sólo dos de incontables culturas milenarias. Nada ha cambiado desde entonces, salvo que quienes tienen a su muertos en tumbas seguras puedan no comprender la angustia que implica la incertidumbre sobre el póstumo domicilio de un ser querido.
  • El ex gobernador tucumano Antonio Domingo Bussi y el ex comandante Luciano Benjamín Menéndez, ambos condenados por crímenes de lesa humanidad y con prisión domiciliaria, volverán a sentarse en el banquillo de acusados en Tucumán. Esta vez, deberán responder por el secuestro y tortura de Emma del Valle Aguirre. El 17 de febrero de 1977, un grupo de encapuchados volteó a patadas la puerta de la casa donde vivía Aguirre. Se la llevaron vendada y con las manos atadas con alambre.
  • Tucumán, cuna de la Independencia, sepulcro de la subversión”. Un escudo, con el mapa de la provincia enmarcado por esa frase, podía verse en edificios públicos, plazas y rutas tucumanas durante los años 1976 y 1977. Mientras tanto, flameaban banderas argentinas en cientos de mástiles y en el horizonte se podían ver todos los tanques de agua pintados de celeste y blanco.
  • El jueves pasado se realizó un importante acto en el Salón de los Científicos Argentinos del Bicentenario, en la Casa Rosada, para anunciar que el Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), en el marco del proyecto Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Desaparecidos, identificó los restos de dos jóvenes que habían sido secuestrados y desaparecidos en la ciudad de Rosario, el 26 de septiembre de 1976, por una patota del Batallón 121 de esa ciudad. Los jóvenes estaban de novios, y eran extranjeros: Yves Marie Alaini Domergue, francés, y Cristina Cialceta Marull, mexicana.

Hallaron en un centro clandestino en Tucumán restos de quince cadáveres e identificaron al ex senador Vargas Aignasse.
Si la muerte no lo hubiera alcanzado exactamente hace veintidós días, el represor Antonio Domingo Bussi cargaría con quince asesinatos más en su retahíla inagotable. La evidencia terminante es el hallazgo hace pocos días de un mínimo de quince cadáveres “esqueletizados y parcialmente quemados” en una fosa común del predio del ex Arsenal Miguel de Azcuénaga, en Tucumán, un centro clandestino de detención donde padecieron su crueldad mesiánica más de mil secuestrados: el sumidero más espeluznante de la provincia azucarera durante los años de la represión ilegal.
Los restos óseos, comunicó el Juzgado Federal N° 1 de Raúl Daniel Bejas, estaban “ubicados en diferentes profundidades y con distintas orientaciones, en la mayoría de los casos dispuestos en relación anatómica”. Significa que los cuerpos fueron descubiertos exactamente como cayeron después del tiro final: en posiciones diferentes, uno encima del otro, varios atados de brazos y piernas, algunos junto a los proyectiles y las vainas que les dieron muerte. Además, se recuperaron retazos de tela y zapatillas que se salvaron del fuego: por los restos de neumáticos y rastros de combustión los antropólogos forenses deducen que se trataba de una fosa de quema.
Las excavaciones en el predio del Ejército, que fueron llevadas adelante por el Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán (Giaat) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), tienen un origen lejano: se iniciaron en 2005 por orden del Juzgado Federal Nº 2 a cargo de Mario Racedo, en una causa que investigaba una denuncia de Familiares de Desaparecidos de Tucumán sobre la existencia del centro clandestino del Arsenal y las fosas clandestinas. Sin embargo, por una extraña resolución de la Cámara de Apelaciones provincial, se habían disociado sus propósitos: no tenía como horizonte “investigar las responsabilidades de las personas imputadas” en los delitos, sino “esclarecer la verdad histórica de los hechos acontecidos”.
Las pericias fueron encomendadas al Giaat, pero la aparición de minas antipersonales en el terreno forzó un desminado humanitario que retrasó el sondeo. En mayo de 2009 se sumó al trabajo gente del Eaaf. El 31 de marzo de este año, cerca de un galpón, los forenses encontraron restos óseos calcinados, trozos de madera quemada, cenizas y carbón, junto con restos de alambre, goma y vainas de diferentes calibres. Ante los indicios de uno o varios posibles homicidios, el juez Bejas, que investigaba las responsabilidades penales en el Arsenal, pidió acumularla y el expediente cambió de manos.
Lo primero que encontraron fue una especie de fosa de quema, pero removida por una retroexcavadora, para tapar las huellas, y una pared de las fosas originales. Su relleno tenía restos óseos humanos, pero eran tan pequeños y tan calcinados que dificultaban mucho la identificación. El 25 de noviembre, el día siguiente de la muerte de Bussi, el juez, su secretaria y familiares fueron a visitar el sitio. Cuando se estaban yendo, uno de los obreros detuvo al magistrado: casi reluciente asomaban una pelvis en buen estado, que permite el trabajo de laboratorio. Siguieron excavando más fino, con cucharines, y la fosa se reveló en su completa dimensión: más de una docena de esqueletos articulados, sin los estragos del fuego.
Aparecidos. En Tucumán, algo más que tierra se removió estas últimas semanas. A la muerte cercana del dictador, a los cuerpos recién aparecidos en las profundidades del Arsenal, se sumó la semana pasada la identificación del ex senador Guillermo Vargas Aignasse. Ironía del destino: el cadáver insepulto y perdido que –allá por el 2003– lo apartó a Bussi de su carrera política –había sido electo intendente de San Miguel de Tucumán– para llevarlo por primera vez tras las rejas con prisión preventiva, el mismo que posibilitó su condena a prisión perpetua en 2008, fue identificado el martes pasado en el Pozo de Vargas, un aljibe de 40 metros de fondo de una estancia privada, diecinueve días después de la muerte de su verdugo.
El senador tucumano fue secuestrado de su casa la misma noche del golpe de Estado, interrogado bajo tormentos y trasladado al penal de Villa Urquiza el 31 de marzo. El propio Bussi le prometió a Marta Cárdenas, cuando lo visitó para pedirle por la vida de su esposo, que nada le iba a pasar. El 6 de abril fue sacado del penal y nunca más se supo de él, hasta el martes pasado. Durante el juicio en el que resultó condenado a reclusión perpetua, el represor mintió que lo habían liberado porque era un perejil y un buchón, y que en el trayecto de la Jefatura a su casa, fueron secuestrados –junto con otro preso– por “un grupo de desconocidos”.
Estas últimas semanas, el que supo ser su feudo –bajo la dictadura y también en democracia– precipitó todos los finales del enterrador: el suyo propio, y la aparición de sus víctimas, que arrojaba como NN en fosas comunes y clandestinas. El Arsenal Miguel de Azcuénaga se reveló como el más grande de todos: un campo de concentración que Bussi y su tropa habían diseñado a imagen y semejanza de los nazis, con barracas para prisioneros, doble alambrada perimetral y torres de vigilancia. La primera noticia de incineración de cadáveres en ese lugar fue recibida por la Conadep, en 1984.
El gendarme Omar Eduardo Torres contó que el general Bussi, en persona, solía iniciar la matanza con su arma reglamentaria, y cómo lo seguían sus oficiales subalternos disparando a la nuca de las víctimas, atadas y de rodillas, al pie de fosas abiertas a paladas. El trabajo actual de los científicos corrobora este punto: la evidencia hallada en los socavones permite suponer que era ahí mismo donde los ejecutaban. Para borrar las huellas “se echaba leña, aceite y gomas de automóviles”, abundó Torres en su declaración de entonces.
Pero algo falló alguna vez y en una de las catacumbas el fuego dejó inconclusa la faena. Treinta y cinco años después, el trabajo de los antropólogos la pone blanco sobre negro: tras la etapa de laboratorio, quince desaparecidos recuperarán su nombre y su prehistoria, y tendrán tumbas y deudos con algo de paz, y flores. La única pena es que hace exactamente veintidós días que Bussi ya no puede pagar por ellos.

http://sur.infonews.com/notas/la-fosa-con-las-victimas-de-bussi

Clara Anahí MARIANI, nacida el 12 de agosto de 1976, desaparecida el 24 de noviembre de 1976.

Clara Anahí MARIANI


Nacida el 12 de agosto de 1976
Desaparecida el 24 de noviembre de 1976

Madre: Diana TERUGGI
Padre: Daniel MARIANI

El 24 de noviembre de 1976, fuerzas policiales y del Ejército atacaron la casa de sus padres en la ciudad de La Plata. Allí fue asesinada Diana y secuestrada Clara Anahí, quien continúa desaparecida. El padre de la niña fue asesinado en La Plata, el 1º de agosto de 1977.


http://conadi.jus.gov.ar/gsdl/cgi-bin/library?e=d-000-00---0fotos--00-0-0-0prompt-10---4------0-1l--1-es-50---20-about---00001-001-1-0utfZz-8-0&a=d&c=fotos&cl=CL1.13&d=HASH01e464eeb883b24237a9cf8a

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Gustavo Saladino

D.N.I.16.453.320

Hijo de desaparecido y asesinado.
Héroe de la Resistencia Antifascista contra el genocidio cultural del menemismo.
Objetor de conciencia al Servicio Militar Obligatorio hasta su desaparición definitiva lo que me valió verme impedido de ejercer mi derecho cívico al voto entre 1983 y 1995.
Despedido del Estado en 1989 por ser hijo de desaparecido.
Denunciante contra los genocidas ante la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) en 1984.
Co-Denunciante y querellante contra los genocidas de la Fuerza Aérea Argentina y de otras fuerzas de seguridad en la Causa Penal por delitos de lesa humanidad y genocidio Nº 7.273/06 en el área de la Subzona 16, entre muchas otras Causas.
Denunciante en 2011 ante la Justicia Federal argentina del gobierno norteamericano cómplice de los genocidas civiles y militares que desaparecieron y asesinaron a mi padre en 1978.
El primero en el mundo entero, como activista de derechos humanos, en accionar penalmente contra el oligopolio estadounidense destructor de memoria argentina "Google, Inc.", entre otros hechos, por perseguir y espiar ilegalmente ciudadanos dentro de su plataforma "You Tube".
Denunciante de hechos de corrupción de la era "kirchnerista".

Jésica y Cielo (me falta Verónica Fiorito y cartón lleno).

Jésica y Cielo (me falta Verónica Fiorito y cartón lleno).
Yo no fui (y ellas tampoco vinieron nunca. Ja, ja, ja).

Álgebra simbólica

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/2/25/Oudjat.svg/220px-Oudjat.svg.png

¿Mentir actuando, nene?
¿Tan sofisticaaado?

No se nada de matemáticas, bah.

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"Me muero de frío, estamos enterrados en el barro, no hay comida ni abrigo, el lugar es un desierto porque estoy sin vos". De una carta de un soldado argentino muerto en la Guerra de Malvinas a su novia en Chaco.

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